La posmodernidad en España

La posmodernidad en España

La posmodernidad en España funcionó como coartada estética, cultural y sexual del conocido relato que propone como modelo la pacífica transición de la dictadura franquista a la monarquía parlamentaria y que interpreta la resolución del golpe de Tejero como el triunfo definitivo de una democracia homologable al resto de las democracias occidentales.
No hubo un Lyotard español; en la cuestión del ensayo España volvía a ser una provincia periférica a la que llegaban con retraso los cambios que se producían en el centro. Sin embargo, la actualidad dedicó ríos de tinta al tema de la movida, en la que se declinaba la versión española de la posmodernidad. Era el tema de moda. La Movida madrileña, un movimiento difuso pero de gran repercusión mediática, impuso un esteticismo frívolo frente a lo progre y austero que dominaba antes, cambiando la trenka de los cantautores por el new look del Rock-Ola y el pop español. El madrileñismo de la revista más significativa del momento, La Luna de Madrid, vehiculó un españolismo sin complejos, descarado y provocador, que pretendía igualar desde el punto de vista artístico la ciudad de Madrid a Nueva York.
Francisco Umbral ya intentaba, desde 1976, en su Diario de un snob de El País convertir la ciudad en protagonista de sus crónicas, en la estela del spleen baudeleriano, moderno, aunque después fuera el cronista de la Movida y guía de la posmodernidad. El famoso título de La noche que llegué al café Gijón indica que ya pensaba que Madrid era el lugar donde había que ir para triunfar. Era el triunfo de una nueva forma de nacionalismo español, el nacionalismo constitucionalista, liderado por el equipo El país-Felipe González-Juan Carlos I. En Barcelona no pasaban sin embargo cosas muy diferentes a lo que pasaba en las calles de Madrid, como ilustra Ramón de España en La noche de siempre o M. V. Montalbán en sus novelas de la época como El pianista, Cuarteto y Galíndez. En ésta última contrapone la ética de la resistencia de la protagonista contra la ética posmoderna que con su voluntad de ahistoricismo quiere librarse de la sanción moral de lo histórico, cuestionando la naturaleza ética misma de la resistencia.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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