El saber político en la antigua Grecia

El pensamiento político occidental nace en Grecia de donde proceden los primeros tratados sobre politeia, régimen o gobierno de la polis (ciudad). Entre los principales nos quedan La República, el Político y Las Leyes de Platón. Los diálogos están relacionados, así que por ejemplo La República y el Timeo forman una unidad, como el Político, el Sofista y el Teeteto. En otros diálogos también hay alusiones a la política, ya que la virtud está asociada en su pensamiento al funcionamiento de la ciudad. Por lo tanto conocer la posición política del autor lleva a leer toda su obra. El saber sobre la política, y el saber, a secas, se escurren a través de los diálogos porque Platón tiene una concepción dialógica o dialéctica del razonamiento, del pensamiento y del discurso. Tanto logos como lectos proceden de la misma raíz (légo). La preposición griega dia indica a través. El saber dicurre a través del logos, palabra polisémica que puede significar palabra, discurso, argumento…, y discurre a través de las palabras que escogemos o que decimos (dia-lecto). Para Platón la instancia suprema es el saber, pero siguiendo a su maestro Sócrates, un saber abierto sobre un fondo de ignorancia. Por otra parte, ni los propios helenistas y filólogos se ponen de acuerdo en la atribución de los textos, en su datación o su interpretación. La bibliografía sobre el pensamiento político de Platón es tan copiosa que una vida entera no alcanzaría a leerla en su totalidad. Una de las más completas es la de W. K. C. Gutrie en su Historia de la Filosofía Griega. El otro autor imprescindible es Aristóteles, que en su Política responde parcialmente a su maestro Platón. Sin embargo, en el mundo griego la ética y la política formaban un todo indiscutible por lo que hay que consultar también las éticas (Ética a Nicómaco, Ética a Eudemo, Magna Moral), además de la Metafísica y Sobre el Alma.
Como en el caso de Platón el pensamiento político de Aristóteles es una unidad y
no se puede entender una de sus obras si se las aísla de todas las demás ya que, como muestran ambos autores, el saber está articulado y no se deja apresar en un único libro, y muchísimo menos en una entrada de un blog como éste. Jenofonte es otro autor, aunque de menor nivel que añade algunas notas importantes. Para un lector contemporáneo que quiera saber, sin tiempo, sin formación filológica en griego antiguo y sin un buen conocimiento del contexto histórico no es fácil una buena comprensión de los textos, aunque el recorrido a través de ellos siempre merece la pena.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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