El sexismo en la batalla cultural española

El sexismo, como el racismo, sirven para legitimar las desigualdades existentes, las jerarquías, aunque el primero, según I. Wallerstein, parece ser más efectivo para convencer, como si tuviera raíces más profundas. A través de la legitimación del poder simbólico, la jerarquía evita ejercer la fuerza para mantenerse. Una de las formas de ese poder simbólico es producto de la batalla por la construcción de una jerarquía cultural, que distingue la superioridad del grupo dominante. Podemos ver un ejemplo en esta frase de F. Umbral: “Triunfar en provincias es como tirarse a una fea, no tiene mérito”. Triunfar para un escritor sería obtener una cuota de poder, de ganar pasta, para utilizar el vocabulario castizo que le gustaba utilizar a este escritor. Es una frase para vender su trabajo, por parte de un profesional de la escritura (cucañero literario, lumpen de la literatura según G. Morán en El cura y los mandarines) en el contexto político del final del régimen franquista. En ese momento, decir España era decir Madrid, después de las dos últimas décadas de centralismo, de emigración, éxodo rural y desarrollismo. El centralismo había sido alimentado por los medios de comunicación de masas nacionales (el Nodo, la radio en el primer franquismo y Televisión Española en el posterior, y la censura de prensa en los dos) a través sobre todo de las victorias del Real Madrid, retransmitidas en directo a través de Eurovisión, en la Copa de Europa, que conseguían un reconocimiento internacional que el Régimen necesitaba con urgencia. Pero dejarlo todo atado y bien atado al final del franquismo exigía también una legitimación cultural y eso es lo que aporta esta frase sexista, que no solamente no fue contestada en su momento (el momento del “Veterano es cosa de hombres”) sino que fue ampliamente reída. La supremacía del centro sobre las provincias es entonces como la de los hombres sobre las mujeres, de la cultura superior sobre la popular. El toque sexista sirvió, en este caso, para que esa supremacía fuera comprada por las masas.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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