Heisenberg. La ciencia y la ficción.

La ciencia ficción es, según Hobsbawm, un producto muy angloamericano característico del siglo XX, en especial de su segunda mitad. En este género, anticipado por J. Verne e iniciado por H. G. Wells a finales del siglo XIX, las fantasías épicas de la humanidad aparecen con una nueva forma, abriendo posibilidades antes nunca imaginadas. La propia ciencia ya había desestabilizado la diferencia entre realidad y ficción con fenómenos como el magnetismo y la electricidad. En la falla producida por el choque entre la ciencia y la realidad tal como era concebida hasta entonces, brotó la imaginación humana con fuerza. El propio desarrollo de la ciencia en el siglo XX volvería a incidir en esa falla hasta matematizarla con el principio de incertidumbre de Heisenberg. Al esfumarse la diferencia entre el sujeto y el objeto, cambia la propia idea que la ciencia tiene de sí misma y caen la exactitud, la evidencia y la certeza. Las implicaciones de este principio tocan todas las ramas de la filosofía y las ciencias sociales. La ontología, la lógica, y en un nivel más práctico la ética, la moral y la política. Un producto característico de la ficción en nuestra actualidad son las series, también muy angloamericanas, en eso no hemos cambiado por ahora. En la famosa Breaking Bad, el protagonista, un profesor de ciencias de Secundaria, recibe el alias de Heisenberg, lo que me parece un acierto a la hora de tratar la ambigüedad moral de la ciencia, aunque en la serie esté acentuada en el mal sentido. Sin embargo, el Heisenberg de la serie es un hombre de laboratorio, una especie de McGiver con ideas. El Heisenberg de verdad quiso estudiar matemáticas en un principio, pero al no serle posible comenzó a estudiar física. No era muy bueno en el laboratorio, no parece que le interesara mucho, ya que se dedicó a formular problemas y soluciones matemáticamente en una pizarra. Tendríamos entonces una visión ideológica, tecnificada, instrumental, de la ciencia en la serie, algo que no corresponde con la ciencia actual, pero que refleja una ambigüedad moral efecto tanto de la ciencia como de la ténica en nuestra realidad cotidiana. La brecha entre la realidad, la ciencia y la ficción sigue abierta como un espacio indefinido en el que la certidumbre ya no es posible. Hasta las últimas teorías basadas en la de las cuerdas que articulan la relatividad y la mecánica cuántica son consideradas pseudocientíficas por algunos científicos. En esas brechas de las que surgen desde géneros literarios hasta catástrofes como la nuclear o la climática las diferencias entre la ciencia y la ficción se han complejizado. Condicionados por la incertumbre tenemos que elegir. Entre el joven Heisenberg rodeado de jóvenes brillantes y apasionados como él por el saber y el individuo solitario y saturnal que a través de la comercialización de su producto consigue dinero y poder, hay una diferencia definitiva entre una ambigüedad moral y la otra.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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