La habitación oscura. Isaac Rosa, Seix Barral Septiembre 2013

La primera edición del libro viene envuelta en la habitual franja roja de publicidad con citas de buenas críticas en la prensa y una frase destacada: “La novela de tu generación”. Yo no pertenezco a ese target, lo cual me dará distancia, supongo, un poco de frialdad en la apreciación, por un lado, pero también la posibilidad de un juicio menos parcial. Es también una generación española que nace a la vez que la Transición y de clase media, lo que hace el dichoso target muy restringido. Supongo que los estudios de mercado de la editorial dirán que es ese segemento de la población la que aún compra libros. Es muy actual, demasiado actual quizás, con un aroma periodísitico y sociológico de producto perecedero. Para colocarse como voz de esa generación el narrador no define su sexo, hablando a veces como hombre y a veces como mujer, como si el punto de vista en la cuestión generacional fuese independiente del sexo. A mí me produce la impresión de una falta de espesor subjetivo que es común a los personajes, de quien sabemos su sexo, su edad, su profesión, pero no si son rubios, morenos o pelirrojos, gordos o flacos, si tienen tics, si les gusta el cine o el fútbol, como van vestidos, qué libros leen, qué música escuchan, o qué sueñan. Creo que la edad, el país y la clase pueden caracterizar un estudio sociológico, estadístico o periodístico, pero no a pesonajes literarios. Por otro lado la especificidad de la generación no me parece lograda, pues creer en un futuro rosa que se desvanece me parece común a todas las generaciones. Lo más específico podría ser la cuestión del poder y la tecnología, que es tratada también en muchas de las novelas actuales. Respecto a la sexualidad, muchos de la generación anterior, no necesitaban apagar la luz para tener sexo en grupo, aunque pocos en España, claro, sin desmerecer la cuestión de la oscuridad como forma de restituir un velo en el panóptico totalitario que nos domina. Y si hablamos de la oscuridad como metáfora y del fin de la juventud, yo me quedo con La línea de sombra de Conrad, que aunque hable de una época y un lugar determinados me parece que consigue algo universal sumergiéndose en la singularidad de los personajes. Para la generación de La habitación oscura, como para el protagonista de La línea de sombra, ha llegado el momento de tomar el mando, de cuidar a los hijos pequeños a la vez que a los padres, que se han hecho viejos, de enfrentarse a la herencia en muchos casos envenenada de sus antecesores y aprender, como dice el capitán Giles, que “un hombre debe mantenerse firme ante su mala suerte, sus errores, su conciencia y todo lo demás”. Si Isaac lee esto se preguntará ¿y quién es este tipo para decir todo esto?. Pues un lector electrónico que no espera ser muy oído entre la avalancha de ruidos y publicaciones en la red, admirador de los intentos de Isaac y sus compañeros por hacer un periodismo serio, suscriptor de eldiario.es, simpatizante de todos los jóvenes y no tan jóvenes que quieren cambiar las cosas, que cumplía dieciocho años cuando murió Franco, que creyó por eso durante unos años que se abría un futuro rosa y que hace ya tiempo cruzó la línea de sombra.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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