Lógos hegemonikós

Para los estoicos el lógos, en el sujeto individual, tenía a su cargo el someter y reprimir, como a una despreciable chusma amotinada, los apetitos desordenados de las pasiones del alma y las concupiscencias de la carne, como nos recuerda Rafael Sánchez Ferlosio en su ensayo God&Gun. “Los estoicos tardíos designaron este lógos regidor de la conducta como hegemonikón. Pero fue Posidionio de Apamea, quien, ampliando esta idea, propuso como modelo de la función propia del Estado el lógos como unidad de mando”. Su escuela ya había concebido el lógos como “la ley necesaria de la totalidad del acontecer óntico… y la libertad como aceptación de la necesidad. Anticipó a Hegel al teorizar las ideas de su contemporáneo Polibio (y antes Aristóteles) legitimando la dominación “cuando la violencia se ejerciese a título de la superioridad de unas formas sociales y políticas sobre otras”. En este contexto lógos es traducido al latín como verbum, que será situado al comienzo en el Génesis de la Vulgata. En las traducciones en castellano de los estoicos da razón. En los dos casos, la razón y el verbo ocupan el lugar del mando. Pero además de palabra y razón, lógos puede ser traducido como sentido, y ocupar también ese mismo lugar de mando. En la crítica que hace A. Gramsci al libro de N. Bujarin La teoría del materialismo histórico. Manual popular de sociología marxista, escribe que una “obra destinada a unos lectores que no son intelectuales de profesión debería haber partido del análisis crítico de la filosofía del sentido común”, que define como “concepción del mundo absorbida acríticamente por los diversos ambientes sociales y culturales en que se desarrolla la individualidad moral del hombre medio. El sentido común no es una concepción única, idéntica en el tiempo y en el espacio…sino disgregada, incoherente, inconsecuente, conforme a la posición social y cultural de las multitudes de las que constituye la filosofía…sus elementos principales son suministrados por las religiones… predominando el producto inmediato de las sensaciones elementales”. Este sentido común sería entonces el pilar de la construcción ideológica hegemónica. Este concepto de hegemonía gramsciano es reformulado en los últimos tiempos por E. Laclau, para quien consiste en una práctica discursiva articulatoria que se impone en un antagonismo, por eso para él todo debate es un combate por el que un significante particular llega a hacer función de universal, alcanzando la hegemonía.
¿Hay un lógos hegemonikós actual? Si fuera así no sería exactamente el de la razón estoica, sometedora de las pasiones del alma y las concupiscencias de la carne. Más bien parecería que el verbo se ha hecho carne, pero encarnizándose en un sentido común económico, glorificado por diferentes dispositivos, en el que la razón, como cualquier otra mercancía, se puede comprar, vender y poseer. ¿El tener (algo de) razón del mercado habría pasado a tener La Razón (el Mercado) ocupando así el lugar del logós hegemonikós global?

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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