Eugenio Trías

Ayer murió Eugenio Trías Sagnier y he buscado en mi pequeña biblioteca los libros que tengo suyos: Tratado de la pasión (1979), La edad del espíritu (1994), Pensar la religión (1996), La razón fronteriza (1999), El árbol de la vida (2002), La política y su sombra (2005), El canto de las sirenas (2007), La imaginación sonora (2010). En el prólogo a la segunda edición del Tratado de la pasión decía que lo que más alegría le producía eran los comentarios que podían reflejar el uso social que se hacía de sus obras, más allá de las críticas profesionales. Aunque ya no pueda darle esa alegría le dedico estas líneas de un lector del montón.
En la entrada anterior de este blog me refería al apagón del pensamiento en castellano, y descubro con sorpresa que, Trías también lo describe así en una entrevista-libro de Jorge Alemán y Sergio Larriera, titulado Filosofía del límite e inconsciente: este país es algo escaso en luces culturales…no se consumó el ingreso en la modernidad. Trías ha sido una de esas escasas luces recientes para mí. Como tal también acompañado de sus sombras. Él no descartaba un más allá sobre el que no había ningún indicio, aunque pensaba un horizonte escatológico, un futuro no presentificable, donde se producía el acontecimiento simbólico, espiritual, o unión de las dos partes del símbolo. Ello le permitía adelantar la propia muerte, como forma de desidentificación y libertad, en la que basaba su razón del límite. Ayer llegó a ese límite.
Por su escritura en castellano, su amor al saber, a la música y su interés en el lenguaje, en el psicoanálisis, le sentía cercano. Siempre me llamó la atención la analogía de su ser fronterizo y el sujeto del inconsciente, cómo, en una reacción anticartesiana, su cógito onírico descubre la trama de sus Ideas durmiendo, a través de los sueños. Su relación con la música, aunque no fuera exactamente con mi música, me llevó a leer con pasión el Canto de las Sirenas, su historia de la música occidental. Por esa cercanía y esa luz para mí ha sido un auténtico autor, alguien que ha aumentado lo que yo tenía. Y por eso intento pagar algo de la deuda que tengo con él con este reconocimiento de un lector entre otros, un lector de la calle.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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