Jerarquías culturales

Si la tendencia de la crítica cultural actual es concebir la cultura como un campo de batalla, entonces la distribución entre alta y baja cultura, o entre lo que es cultura y lo que no, es el objeto de la lucha encarnizada que libran los combatientes gafapastas armados de sus escritos con sofisticadas estrategias. Así lo formula Boris Groys, autor de referencia cada vez más citado en el status quo cultural: la cultura es siempre una jerarquía de valores. En “Sobre lo nuevo. Ensayo de una economía cultural” describe una frontera entre el archivo cultural que decide lo que es valioso culturalmente y lo que denomina espacio profano. La estrategia de la innovación cultural sería el cruce de esta frontera del valor. Groys rechaza la interpretación marxista del establecimiento de estas fronteras jerárquicas como estabilización del sistema de desigualdad social. Si bien reconoce una diferencia de acceso a la cultura en “las clases menos privilegiadas” viene a concluir que las jerarquías culturales no recubren las jerarquías sociales, como afirma la lectura marxista (calificada aquí de naturalista o sociologista) al identificar la cultura dominante con la cultura de la clase dominante. Y ello porque la distinción entre cultura valorizada y espacio profano no puede convertirse en una distinción estable. Así nos encontramos con una guerra cultural interminable que se libra por el establecimiento de una frontera. Aplicando a Groys su propio razonamiento podríamos pensar que su estrategia consiste en ser admitido en los archivos culturales con una innovación. Que el texto fuera escrito como una tesis doctoral para conseguir la habilitación como enseñante en la Universidad de Münster reforzaría esa lectura. Pero más allá de eso hay otra lectura posible de esa economía cultural desde el discurso que despliega Agamben en el Reino y la Gloria, donde identifica economía y Gloria, como característica de la biopolítica actual. En el capítulo titulado Angeología y burocracia señala la introducción e incluso la invención del tema jerárquico por un apócrifo (Dionisio Aeropagita) como una sacralización de la jerarquía eclesiástica y, quizás, de toda jerarquía. Lo sagrado y lo divino es, para el pseudo Dionisio, aquello que está jerárquicamente ordenado. La jerarquía es esencialmente, actividad de gobierno, que, como tal, implica una operación (energeia), un saber (episteme) y un orden (taxis). La oikonomia providencial se traduce íntegramente en una jerarquía o poder sagrado. Estaríamos así en el aparentemente reservado y elitista mundillo cultural en el grado cero de la política, para utilizar la expresión de Fernández Porta. Polemos, dios de la guerra y padre de la verdad, retorna.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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2 respuestas a Jerarquías culturales

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