¿Consumir o no consumir? Esa no es la cuestión

Etimológicamente consumir es gastar, pero también destruir. Se consume una cerilla o una vela encendida, como se consume nuestra vida hasta que se apaga. Consumimos tanto una manzana que nos aporta vitaminas como el fruto prohibido que nos expulsa del paraíso. Así podríamos seguir declinando el verbo consumir para referirnos a diferentes gastos y destrucciones, pero el contexto actual, en el que los términos económicos prevalecen, impone un sentido restringido al verbo consumir, desplazándolo a comprar mercancías, como si lo único que gastásemos fuese dinero, como si todos los objetos fueran mercancías, todos los espacios mercados y todas las relaciones mercantiles. Este sentido restringido ha llegado a ser hegemónico, convirtiéndose por tanto en sentido común, a partir del cual se abre la serie de valoraciones éticas y políticas. En general para los vendedores y los economistas la bondad del consumo es cuantitativa, medida por tasas de beneficio, índices de precios y demás, luego cuanto más mejor. Esto implica necesariamente políticas de promoción del consumo. Una posición contrapuesta es que el consumo es malo porque encadena a los consumidores para beneficiar a los vendedores, como está implícito, por ejemplo, en la llamada a una huelga de consumo coincidiendo con la convocatoria a la última huelga general. Se me objetará que todo el mundo entendía que no se convocaba a una especie de ramadán en el que no había que beber, comer o fumar, sino que se refería a abstenerse de comprar . ¿Por qué entonces no llamarlo de otra manera y no aceptar que consumir es comprar? Muchos responderán que es una cuestión irrelevante llamarlo de una o de otra manera. Entonces ¿por qué se utilizan los eufemismos? ¿Por qué a Zapatero le costó tanto utilizar la palabra crisis o a Rajoy la palabra rescate? Creo que no soy el único que piensa que ceder en las palabras es ceder en los hechos.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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