El goce del hacker

En La ética del hacker y el espíritu de la era de la información, Pekka Himanen viene a decir, con otras palabras, que hackear es una gozada, siguiendo las ideas que presenta en el prólogo Linus Torvalds. Si bien la posición sobre el acceso al conocimiento científico y el software libre me parecen decisivas en el contexto actual y dignas de seguimiento, su exposición de los motivos del hacker me parece endeble. Por eso voy a intentar seguir esa línea de pensamiento y hackear esa parte del libro, como si un programa de software libre se tratara, intentando aportar alguna mejora, con la remota esperanza de poderlo discutir con algún hacker interesado en el asunto. La idea es que el goce está en el cifrado. Cifra proviene del árabe sifr que a su vez proviene del sánscrito shunya que quiere decir vacío. La palabra se latinizó como zephirum hasta llegar a zero italiano. Aunque más tarde a la palabra cifra se le añadiera la connotación de secreto y fuera sinónimo de signo numérico, el sentido original era cero.
Así como una vasija introduce un vacío en lo real que puede ser llenado, la inscripción del vacío con el número cero designa el lugar, lo que hace posible un sistema de numeración posicional. Son dos formas de creación ex nihilo. Cifrar entonces es crear de la nada. El sistema de numeración posicional más simple es el código binario de dos dígitos, 0 (cerrado) y 1 (abierto). A partir de su articulación a un dispositivo físico de conmutación (relé) que posee dos estados, 0 (apagado) y 1 (encendido) el desarrollo tecnológico ha llegado a los microprocesadores actuales. La base de la creatividad hacker, creo yo, reside en ese crear de la nada. Por otro lado Freud decía que nuestras actividades mentales tienden a un fin útil o a un inmediato beneficio placentero (Lustgewinn). En el primer caso se trata de decisiones intelectuales, de preparativos para la acción o de comunicaciones con otras personas; en el segundo, las denominamos juegos o fantasías. Si la palabra hacker en su sentido original era perder el tiempo jugando con el ordenador, la tendencia era obtener esta ganancia de placer, como sucede con el que sueña. Podríamos decir que el sueño es un sistema de escritura que actualiza el fantasma. Este fantasma actuaría como el algoritmo de un código a partir del cual el soñante cifra el texto onírico, que no es creado para la comunicación, sino para preservar el reposo. El juego creativo del hacker, sin embargo, puede ser comunicado y llegar a un fin en la realidad, hasta el punto de transformar el mundo, como estamos experimentando.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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