La mala prensa de La Transición

La crisis que este mes ha sacudido a El País, el diario español no deportivo de mayor difusión, es un caso más de la crisis del periodismo de papel en todo el mundo, pero de especial relevancia para los españoles. Las mayúsculas de La Transición fueron posibles por las mayúsculas de El País, primer diario no afecto al régimen y que encarnaba por entonces la libertad de prensa. El titular del primer número, del cuatro de mayo de mil novecientos setenta y seis rezaba así: “El reconocimiento de los partidos políticos, condición esencial para la integración en Europa”. Desde el momento actual, da la impresión de que ya estaba todo preparado: un mes después el Rey nombraba presidente del gobierno a Adolfo Suarez, que llevó a las Cortes franquistas su proyecto de Ley de Reforma Política, aprobado por referéndum antes de final de año. Los partidos políticos, incluyendo poco después al Partido Comunista, desarrollaron su actividad dentro de un nuevo marco legal y los principales medios de comunicación, siguiendo a El País, difundieron la idea de una Transición modélica y pacífica de una dictadura a la democracia. Pocos años después se produciría el ingreso en la OTAN y la tan ansiada integración en Europa. Treinta y seis años después, La Transición, los partidos políticos y el mismo El País comienzan a tener mala prensa. Primero porque la expresión tener buena o mala prensa va cayendo en desuso, ya que la prensa rotativa, máquina de impresión para grandes tiradas de diarios o revistas, va quedando cada vez más marginada por el ordenador y el hipertexto electrónico, que desplaza a Internet la actualidad, permitiendo la difusión global instantánea de cualquier información por cualquiera y empujando a impresores, distribuidores y periodistas a buscar alternativas profesionales. Segundo porque la estructura jerárquica y cerrada de los partidos políticos se ve desbordada por formas de participación política más horizontales y tercero porque va quebrándose el monopolio de sentido que ostentaba la llamada Cultura de la Transición, ambos factores también determinados por el nuevo panorama posmedia que abre Internet.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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