Cambio de ritmo

Hace alrededor de tres años me propuse investigar la cuestión de la cibersociedad y para ello me sumé a la moda de las redes sociales, abriendo sendas cuentas en Twitter y Facebook. Pero la forma demotecnocrática de la cibersociedad no me convenció. La veloz dinámica de la actualización, que produce el exceso, la banalización y la espectacularización de los contenidos, me llevó a pensar la cuestión del tiempo. Quería huir del presentismo y la velocidad y abrí este blog, buscando un tiempo más lento para, en términos de Walter Benjamin, con la escritura dominar el pensamiento.
Poco más de un año después, creo que escribir un blog ha transformado mi forma de escribir, lo cual no deja de ser interesante. Si como dice Lacan el propio mensaje proviene del Otro en forma invertida, desde ese Otro que es el lector, me han llegado señales en forma de comentarios, más bien pocos, y visitas a la página. Sin embargo, el motivo que me llevó a abrirlo, el de una lectura más lenta y un contenido de mayor calidad, no me ha resultado totalmente satisfactorio. También en la blogosfera hay exceso de información, de producción, espectacularidad. El marco de trabajo determinado por las páginas que albergan los blogs establecen el status en función del número de visitas, empuja también a una actualización frecuente de los contenidos para incrementar ese status, así como a la búsqueda del sentido común imperante definido en sentido numérico, estadístico, lo que inevitablemente conduce a lugares comunes, motivos y temas manidos, así como a la búsqueda de la novedad, la primicia, el record, el premio. Durante meses he publicado una media de casi tres entradas semanales, sintiéndome sometido a ese afán de actualización que determina una forma breve, renovable, del post, una forma de escritura para la que el envoltorio es importante, como para la mercancía y eso que renuncié a renovar el diseño de la página y a incluir imágenes y sonido para centrarme en lo hipertextual. La extensión de las entradas en los blogs, aunque mayor que los ciento cuarenta caracteres del tweet, no suele sobrepasar la de un artículo periodístico, por lo que si uno no es capaz de condensar en un aforismo genial se ve forzado a tratar algunos temas sin la profundidad que merecen. La forma blog de escritura entonces, no “domina el pensamiento”, tarea que habrá que realizar en otros marcos. La ilusión en las promesas de la cibersociedad se ha desvanecido tiñendo de melancolía mi relación con la blogosfera, como antes con las redes sociales. He de agradecer a la experiencia de escribir este blog haberme desasnado un poco respecto al valor del trabajo de correctores y editores para la escritura. Sin ellos las faltas ortográficas, sintácticas, de estilo, se cuelan constantemente llegando a veces a arruinar una entrada. Por otro lado la forma hipertextual de esta manifestación de cultura RAM que es un blog me sigue interesando así que seguiré explorándola, a pesar de la desilusión y las insuficiencias. Pero con otro ritmo y de otra manera.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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2 respuestas a Cambio de ritmo

  1. iñaki dijo:

    Sí, señor, vivimos bajo la cultura del picoteo informativo. Es difícil condensar las ideas en 140 caracteres o, más difícil todavía, en un muñequito de esos que sonríen o están tristes. Claro que no siempre es culpa de la moda cultural imperante. A veces lo que ocurre es que los que queremos transmitir una idea nos enrollamos como las persianas. Yo, sin ir más lejos, no he conseguido que mi último libro tenga menos de 500 páginas a pesar de haber estado meses recortándolo.

  2. pepa naranjo dijo:

    Vale, pues tómate tu tiempo, joaquinluz, y, si buscas otros marcos, te seguiremos. Te escribo ahora un mensaje desde El Otro: los que seguimos, leemos, miramos, a veces comentamos, pero no escribimos, tenemos la suerte de aprender del que experimenta. Y, coincido contigo. Cuando pienso en el blogger, entiendo que trabaja bajo presión. Una presión que, curiosamente, se ha impuesto a sí mismo. La de la frecuencia. En el marco de las “normas” de la cibersociedad que en algún sitio “dicen” que si bajas el ritmo de producción desapareces. Y también, el encorsetamiento que produce el formato. Muchas veces me han sabido a poco los temas que presentas en tus entradas, me gustaría que los desarrollaras más. Peeero, es lo que tiene estar asomado al abismo en la cresta de la ola. Formas parte y creas la tendencia porque nada está escrito ni decidido acerca del funcionamiento más allá. Tengo la intuición de que éste ciclo que tú estás completando ahora afecta a más bloggers y, es posible, que haya un cambio cualitativo en el conjunto de la blogosfera.
    Y como resumen: no pares. Estoy segura de que encontrarás nuevas fórmulas para con “la escritura dominar el pensamiento” y seguiremos disfrutando de tus ensayos y aciertos. Abrazo

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