¿Dónde nos encontramos con la verdad?

La dinámica de los medios de producción de opinión, de sentido, en el capitalismo, convierten la información, la opinión y el saber en mercancía. Y cuanto más importantes son estos medios de producción con más fuerza imponen su definición e interpretación de los acontecimientos, más venden. El problema es entonces saber qué pasa, qué pensar. En los dos últimos post he ironizado sobre Eloy Fernández Porta, porque tiene algo de creador de tendencias intelectuales, de intelectual mediático, estos personajes famosos que actúan como ganchos para promocionar, legitimar políticas, igual que hacen las figuras del deporte para vender cualquier producto. Pero eso no quiere decir que no digan nada valioso o interesante. Algo así me pasa con Bernard Henry Levi. Después de ser repetidamente acusado de ser un filósofo poco serio, su libro titulado De la guerre en philosophie se anunciaba, a principios de 2011, como su vuelta a la seriedad. En el último capítulo ¿Où en sommes-nous avec la vérité? cita un libro sobre la vida sexual de Kant, para apoyar su argumento sobre la carne de los pretendidamente filósofos puros. El libro dice recoger una serie de conferencias que el autor, Jean Baptiste Botul, habría dictado después de la segunda guerra mundial a los neo-kantianos de Paraguay. Pero el libro es un fake de un redactor de Le Canard Enchaîné, Frédèric Pagès. Ha sido el fail más sonado en Francia el año pasado. Hace un par de meses, BHL ha publicado otro libro, La guerre sans l’aimer en el que cuenta que fue él el que convenció a Sarkozy de que entrara en la guerra de Libia, presentándose como intelectual compromotido con la democracia y los derechos humanos. ¿Por qué entonces no habló antes con Sarkozy para que no apoyara a Ben Alí? ¿Por qué no fue a Túnez? Francia jugó un papel sospechoso allí. La ministra de exteriores de Sarkozy, Michèle Alliot-Marie, pasó sus vacaciones navideñas en Túnez cuando ya había prendido la revuelta y sus padres aprovecharon para comprar acciones de un hombre de negocios del clan de Ben Alí que le había prestado su avión privado. El libro de BHL nos presenta a los franceses como defensores de la democracia. ¿Pero cómo saber lo que ha pasado verdaderamente en Libia? Incluso en un medio alternativo como Rebelión se debate si fue una revuelta popular o una intervención para quedarse con el petróleo, o ambas cosas a la vez. En el “affaire Botul” nos encontramos con una cierta verdad: BHL se traga fácilmente que en Paraguay en los años cuarenta los neo-kantianos organizaran conferencias y hace el ridículo, por ir de listo. Pero como E. Fernández Porta, BHL no es tonto y también dice algunas cosas (pocas en mi opinión) que merecen atención. ¿Dónde, entonces, nos encontramos con la verdad?

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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