Memoria solar

El solsticio, del latín sol sistere, o sol quieto, ha sido un momento señalado entre los celtas, los pueblos andinos, los romanos y otros. Señalado, porque del solsticio hacemos una señal del paso del tiempo; del que muere y del que nace. Convertimos el movimiento cíclico del Sol en una señal para indicar lo que vuelve siempre al mismo lugar, más allá de que esa quietud sea sólo una apariencia. Porque no hay un punto, ni en el tiempo ni en el espacio, quieto. Hay sólo un indicar, como hace el San Juan Bautista de Leonardo. Indicar hacia arriba, hacia el cielo es fechar, un acto de fe que con-grega y con-memora. Esa memoria no es ni RAM ni ROM, no es objetivable, almacenable, mercantilizable, a pesar de su recubrimiento por la intensificada proliferación consumista actual. Es Mnemosine, hija del cielo y de la tierra, la mítica madre de las musas, la memoria como fuente de la que mana el pensamiento, aunque su agua corra a veces hacia atrás, hacia el recuerdo.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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