¿Cultura RAM?

Unos días antes de morir (el 2 de septiembre de 2010), Jose Luis Brea colgó en la revista online por él creada un artículo titulado Los últimos días. Aunque escrito con motivo de una exposición de la que fue comisario en Sevilla en 1992, era, de hecho, un testamento. El de alguien que luchó contra la banalización en el arte y su potencia transformadora además de estudiar lo que denominaba capitalismo cultural electrónico. La mayor parte de sus libros están editados en software libre y pueden descargarse en su página.
En el último de ellos, Cultura RAM, de 2007, propone una lectura de la cultura en la actualidad que ha pasado del archivo(ROM) , del docu-monumento, al flujo en red, cambiando la forma de memoria ((ahora RAM). En su estilo benjaminiano-deleuziano dibuja un cambio en las formas y la propia economía del conocimiento y la cultura que confluyen con los autores que tratan del capitalismo cognitivo. La escasez ha dejado paso a la abundancia, y los conceptos de autor y lector han de reformularse. Es llamativo que en nuestro país, la llamada Ley Sinde, al final no haya entrado en vigor, aunque puede que lo haga con otro nombre, con otro formato. No estoy en la posición de decantarme sobre si la cultura o el conocimiento es RAM o no, pero me parece evidente que la reproductibilidad técnica afecta al objeto de arte, al acceso al conocimiento y a la autoridad. Los libros de J.L.Brea, los de Traficantes de sueños y otras iniciativas similares abundan en esa línea. Frente a ellos están los autores. Entre ellos dos me han llamado la atención últimamente: Enrique Vila Matas, que en su Dietario voluble describe con perplejidad la primera vez que descubre que han pirateado una novela suya en Internet y Keith Jarret, que a propósito del movimiento Occupy Wall Street dice que desconfía de todo lo que empiece con un tuit. Decir cultura RAM es una metáfora que va en la misma dirección que el tan manido cambiar el chip. Lo que tienen en común es que hacen desaparecer el cuerpo. Y es en ese cuerpo mortal, sexuado donde anida la inteligencia singular, para oponerla a la ya también manida inteligencia colectiva. Es en ese cuerpo donde se ancla una manera particular de habitar la lengua común, un estilo, un resto que no puede ser reabsorbido por los flujos de información. Una cuestión son los derechos de autor y la propiedad intelectual, que creo que deben ser reformulados, y otra la negación de la autoría, que debe ser reconocida de una u otra manera. Hay algo propio, y no sólo en el nombre, de un verdadero autor, no de los que producen obras como churros y que vociferan reclamando sus royalties. La cuestión es cómo reconocerlo, cómo pagar la deuda sin reducirla a una cantidad de dinero.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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