Otra escasez artifical: la del conocimento

En el post anterior citaba la tesis de M. Sahlins por la que, al contrario que en la Edad de Piedra, que sería una sociedad de la abundancia, vivimos en una sociedad de la escasez. Otro dato que confirma esa tesis es la producción de la escasez en el conocimiento. Precisamente para ir en contra de esa producción utilizaré unas líneas de uno de los autores del libro Capitalismo Cognitivo, editado por Traficantes de Sueños, proyecto o apuesta que permite “la reproducción total o parcial de los textos publicados, en cualquier formato imaginable, salvo por explícita voluntad del autor o de la autora y sólo en el caso de las ediciones con ánimo de lucro”.

En el capítulo titulado El capitalismo cognitivo ¿un déjà-vu? Enzo Rullani, catedrático de Economía del conocimiento de la Univesidad de Venecia dice:

”El conocimiento no es un recurso naturalmente escaso, su escasez es solamente artificial… Ni la teoría del valor, de la tradición marxista, ni la liberal, actualmente dominante, pueden dar cuenta del proceso de transformación del conocimiento en valor. De hecho: – El conocimiento tiene ciertamente un valor de uso —para los usuarios, para la sociedad—, pero no tiene un valor-coste de referencia que pueda ser empleado como referente para determinar el valor de cambio, funcionando bien como coste marginal —teoría neoclásica—, bien como coste de reproducción —teoría marxista—. En efecto, el coste de producción del conocimiento es enormemente incierto —el proceso de aprendizaje es por su naturaleza misma aleatorio— y, sobre todo, es radicalmente diferente del coste de su reproducción. Una vez que una primera unidad ha sido producida, el coste necesario para reproducir las demás unidades tiende hacia cero —si el conocimiento es digitalizado. En ningún caso ese coste tiene que ver con el coste de producción inicial.

El valor de uso del conocimiento no es ya el punto fijo sobre el que basar el valor de cambio, tal y como sucede con la utilidad marginal en la teoría neoclásica del valor. De hecho, con independencia del valor de uso para los usuarios, en un régimen de libre competencia, el valor de cambio de una mercancía, cuyo coste de reproducción es nulo, tiende inevitablemente a cero. El valor de cambio del conocimiento está entonces enteramente ligado a la capacidad práctica de limitar su difusión libre, es decir, de limitar con medios jurídicos —patentes, derechos de autor, licencias, contratos— o monopolistas la posibilidad de copiar, de imitar, de «reinventar», de aprender conocimientos de otros. En otros términos: el valor del conocimiento no es el fruto de su escasez —natural—,sino que se desprende únicamente de limitaciones estables, institucionalmente o de hecho, del acceso al conocimiento. Sin embargo, estas limitaciones no llegan a frenar más que temporalmente la imitación, la «reinvención» o el aprendizaje sustitutivo por parte de otros productores potenciales. La escasez del conocimiento, eso que le da valor, tiene, de esta suerte, una naturaleza artificial: deriva de la capacidad de un «poder», cualquiera que sea su género, para limitar temporalmente su difusión y para reglamentar el acceso.”

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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