La falacia del trabajo como un bien escaso

En el contexto actual de paro cifrado en millones, proliferan las propuestas que asumen en su formulación del problema que el trabajo es un bien escaso. Y eso no sólo entre los economistas y juristas del bloque hegemónico, sino incluso en algunas propuestas pretendidamente innovadoras dentro del movimiento 15M. Se produce un desplazamiento de empleo a trabajo, que hace desaparecer todos los trabajos no remunerados, como los de cuidados, a cargo fundamentalmete de mujeres, o los trabajos “por amor al arte”, como si el ser humano sólo trabajara para ganar dinero. Esa equivalencia cuantitativa entre el trabajo y el dinero se puede llegar a sostener con el argumento pseudocientífico de que el trabajo humano puede ser medido, como en física, como cantidad de energía (julios). La energeia latina, la actividad de un sujeto, se convierte así en objeto, con lo que el trabajo se puede convertir en bien o en una mercancía más, que incluso tiene su propio mercado, y que por tanto está regido por la ley de la oferta y la demanda. Esa valoración del trabajo es históricamente reciente, como nos lo enseña la historia de la economía (ver K. Polanyi). En la antigüedad griega y romana, por jemplo, la valoración del trabajo no atendía tanto a su factor cuantitativo como a su dependencia. Así mientras el trabajo esclavo era despreciado -como indica la primera significación de trabajo, que aludía a un instrumento de tortura que se utilizaba precisamente con los esclavos-, el trabajo libre era valorado. No es que fuera un bien, o un mal, con el uno cuantitativo que permite pornerlo en serie con otros bienes, era una actividad que podía juzgarse como buena o mala, cualitativamente. Y es que esa actividad puede ser satisfactoria en sí misma, aunque cueste esfuerzo o gaste energía.

La cuantificación de los bienes es el paso previo para introducir la cuestión de la escasez y el mecanismo oferta-demanda-precio propio del mercado. Y aquí nos topamos con la falacia de la escasez, que sólo existe en relación a la dinámica de los medios y los fines, que es relativa a la organización social, lo que lleva a la paradoja señalada por Marshall Sahlins por la que, al contrario de lo que pudiera pensarse, la sociedad actual es una sociedad de la escasez, mientras la sociedad de la Edad de Piedra lo era de la abundancia. Cuando nos dicen que el trabajo es un bien escaso quieren que cunda el miedo a perder el empleo, quieren quitar valor a todo el trabajo que no sea asalariado, quieren reducir los motivos de la acción humana al miedo a pasar hambre y al afán de lucro.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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