El principio del gusto

Al comienzo de su obra, Freud formuló el principio del placer como motor y facilitador de las neuronas en su Proyecto de Psicología para neuorólogos. Después de más de veinte años de práctica clínica reformuló la idea en “Más allá del principio del placer”. Esa última parte de su obra, sin embargo, ha sido la más rechazada, incluso por alguno de sus propios discípulos. Había algo más incómodo en ella que el supuesto ataque a la moral puritana de su anterior formulación. Esa incomodidad es ahora patente cuando en lugar del principio del placer impera el principio del gusto, en una suerte de, para utilizar el lenguaje freudiano, regresión infantil de la sociedad occidental, señalada por varios sociólogos y perfectamente compatible con lo que Santiago Alba Rico denomina época del hambre generalizada. La epidemia de obesidad en niños y los llamados transtornos alimentarios son testimonios de esta infantilización. Igual que a muchos niños no les gusta lo verde, o los platos cocinados y sólo comen con ansia devoradora productos comerciales (golosinas, hamburguesas con patatas fritas, pizzas y refrescos), muchos adultos siguen este principio del gusto del hipermercado, para guiar sus vidas, lo que degrada la estética hasta llegar a la esteticién choni, expresada en carteles como Centro de estética Paqui, o Puri Fhasion. La contrapartida son los vendedores de gusto exquisito o distinguido, que por lo visto aumentan sus ventas en esta época de crisis, en sus diversas ofertas de consumo de lujo, y entre las que predominan, cómo no, las gastronómicas. Los creadores de tendencias explotan hasta la saciedad este principio del gusto, que vende tan bien, imponiendo la burbujeante alegría infantil para jóvenes y viejos, la eternamente renovada moda juvenil y la inmadurez obligatoria, denunciando en nombre de la libertad, como moralistas obsoletos a los que objetan este principio del gusto y como pesados y cansinos a los que no se pliegan a los dictados de las modas en todas las esferas del comercio o de los reciclajes en las profesiones. Pero si hacemos sólo lo que nos gusta y teóricamente somos más libres, ¿por qué aumenta el malestar?. 

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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2 respuestas a El principio del gusto

  1. pepa naranjo dijo:

    porque nos obligamos a hacer lo que nos han dicho que nos debe gustar, vivimos en una “simbolización distorsionada” permanente, que diría Rogers. Cuando lo atisbamos o lo descubrimos, empieza el malestar o se hace crack. O se niega toda una vida, también pasa.

  2. Pingback: La química del gusto en el amor | joaquinluz

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