Tecnopolítica y ética del ranking

El ranking introduce un orden, una clasificación, una escala de valor. De valor, no de valores, porque esencialmente el valor supremo es conseguir el número 1, ganar, triunfar. Ser el puto amo, vamos. Por ello la competitividad es la virtud y la lógica, la neoliberal del best seller.

Las cotizaciones en bolsa determinan el valor de las empresas así como las agencias de rating han llegado a clasificar a los países en un ranking de deuda que determina las políticas de gobiernos y parlamentos. La asignación de recursos científicos también se hace en función del número de publicaciones en revistas científicas, independientemente del contenido. Como en “meneame” las noticias más “meneadas” son las más “actuales” en twitter son los Trending Topics.

En Internet páginas como Alexa establecen sus topsites contabilizando el tráfico de las webs. Google es la primera, Facebook la segunda, etc. Triunfar, dominar, consiste en que el dominio, en el sentido cibernético, escale a lo más alto del top. El ethos pasa a ser el top(ic), y la política se convierte en una lucha por imponer el framework. Es un lógica donde el contenido pierde relevancia frente al continente y que lleva a la aparente paradoja de que grandes empresas capitalistas, como los motores de búsqueda o las redes sociales, sirvan para que se comuniquen también los anticapitalistas, o los “nuevos revolucionarios”. En este contexto de aparente neutralidad, proliferan empresas high tech al “servicio” de causas más o menos revolucionarias, imponiendo el ethos cibernético que convierte la realidad en virtual haciendo desaparecer la polis real. Un sorprendente fenómeno está quebrando esta dinámica, la salida masiva de la multitud a las plazas de las ciudadades, que desborda a aquellos demotecnócratas que proponen una democracia virtual, una democracia de un sólo clik y sin salir de casa

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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10 respuestas a Tecnopolítica y ética del ranking

  1. pepa naranjo dijo:

    Pues vengo ahora del ágora de la polis real y me parece que los demotecnócratas van a tener que espabilar para recolocarse en el ranking. Las asambleas son muy largas, sí, eso ya lo sabíamos. Se han tardado dos horas y cuarto en alcanzar el consenso sobre una sola propuesta. Pero yo he abandonado Sol a las 12:oo de la noche de un martes con frío y allí seguían cientos y cientos de ciudadanos sentados en el suelo hablando de sus cosas. Coincido contigo, la virtud de este fenómeno es precisamente que es sorprendente e imprevisible, por tanto, difícil de atajar por los procedimientos habituales. Viva la creatividad!!!

  2. Nacho Escudero dijo:

    Comparto tu aversión a la cultura del nº 1. Resulta que si Nadal recomienda una compañía de seguros la gente le presta más atención y le otorga un crédito adicional a si lo hace un señor aburrido pero cargado de razón. A mí personalmente me gusta más Federer. Parece que la vida no tiene un valor en sí misma. Hay que triunfar, tener más dinero que la media y además hacerse una foto ayudando a niños pobres. De esta manera siempre se deja a alguien fuera del sistema. La cuestión es que con las TIC ya no se puede condenar a los marginados a la invisibilidad. Antes sólo aparecían para lucimiento de las almas bondadosas. Ahora se expresan en vivo y en directo. Volviendo al tema de la política del Ranking, es algo que se inculca a los niños desde la escuela. No se trata de aprender o de disfrutar, se trata de sacar un diez. Y en eso están de acuerdo los padres y los políticos, tanto socialistas como populares. Yo prescindiría de las notas numerales y utilizaría tres categorías: apto, no apto y excelente. Claro está, que sería mejor prescindir de toda categoría pero entonces el sistema no me pagaría.

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