Medicamentos que no curan y bombillas que no duran

Según el premio Nobel de medicina Richard J. Roberts, el fármaco que cura del todo no es rentable para la industria farmacéutica. Son más rentables los que cronifican la enfermedad. Tampoco es rentable combatir a la mosca tzsé-tzsé en África y sí desarrollar todo tipo de cremas rejuvenecedoras de la piel. Según este amante de la medicina la salud no debe entenderse como un mercado ni entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Por otro lado en el documental titulado Obsolescencia programada, emitido con gran éxito por varias cadenas en abierto, mostraba como un grupo de fabricantes de bombillas habían pactado en la sombra que no duraran más de cien horas. Un modelo que duraba veinticinco años, fabricado en la Alemania del Este duerme en un museo de rarezas. Y lo mismo pasa con los electrodomésticos, los móviles, el IPhone, los ordenadores, las impresoras…No hay renovación sin obsolescencia, no hay negocio farmacéutico si los medicamentos curan del todo. Parece que no sólo en el amor, en la poesía, en la música, en las artes en general, en la filosofía, sino que también en la ciencia y en la técnica el afán de lucro, o el logro medido monetariamente, es un obstáculo, más que el motivo, como mano invisible, que mueve el mundo.

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Acerca de joaquinluz

Soy una mirada que escapa tras la luz horizontal, roja, del atardecer. Soy un suspiro azul. Soy de la calle.
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3 respuestas a Medicamentos que no curan y bombillas que no duran

  1. Ricardo dijo:

    Hola Joaquín:

    Aunque quizás me falte información creo que puedo decir que mi opinión es similar a la que tú expresas aquí. Me gustaría, en cambio, intentar un “meta-comentario”.

    La izquierda suele adolecer de lo que yo llamo “alarmismo”. Es decir, una visión en la que todo va mal, la miseria prevalece y el mundo parece no tener solución (aunque sí esperanza). No digo que la realidad no pueda ser así. Lo que veo es que hay un “pre-juicio” que hace que las cosas se vean sólo por este lado o, en ocasiones, se vean monstruos que no existen. Curiosamente, en el lado contrario, la derecha tiende a la sumisión respecto al orden establecido.

    Así pues, y con una moderada intención kantiana, yo me pregunto hasta qué punto las miserias del mundo existen o es que encontramos solamente lo que queremos buscar.

    Un saludo

  2. joaquinluz dijo:

    No entiendo bien tu comentario Ricardo. Adolecer para mí significa falta de algo, como en el adolescente que le falta madurez, por ejemplo. Supongo que quieres decir que la izquierda tiende al alarmismo. Puede ser, no te digo que no. Pero si te refieres a mí, que sí que me considero de izquierdas, no sé bien a qué te refieres. En mi post intento criticar la idea de que el afán de lucro sea el motivo que impulse al progreso de la sociedad.
    Un saludo y gracias por tu atención

    • Ricardo dijo:

      Sí. La acepción más común de “adolecer” es la que mencionas. Pero no pretendía decir eso, debí de usar una palabra menos equívoca. El sentido que buscaba darle es:

      3. intr. Tener o padecer algún defecto. Adolecer DE claustrofobia.

      (R.A.E.) http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=adolecer

      Intentaba señalar que la inclinación ideológica de cada uno lo lleva en una dirección y no en otra. En este sentido quería hacer una especie de autocrítica y comprender que lo que se “ve” no es todo lo que hay. Inevitablemente toda interpretación implica una hermenéutica y, por lo tanto, siempre será sesgada.

      En el fondo del tema está que siento cierta rabia hacia las ideologías (también la mía) y por eso intento ver las cosas desde más ángulos. Después de todo una persona generalmente se adhiere a una ideología porque es una extensión de su “carácter”. Por ejemplo, alguien que permanezca fijado en la “fase anal” fácilmente desarrollará una tendencia a la avaricia y seguramente sienta como más próxima una ideología de derechas. Digo esto para señalar que la ideología, de por sí, no vale gran cosa y, por eso, mencionaba uno de los vicios más comunes de la izquierda, el alarmismo.

      Hace tiempo te leí en twitter (si no me confundo) que buena parte de los psiquiatras son de izquierdas. Muchos de los músicos de blues que he conocido también están en la misma situación. En parte debido a esto he comprendido que hay que intentar ir un paso más allá del lamento, del alarmismo que decía. No me refiero a tu artículo, hablo en general. Yo también me podría incluir.

      Aborrezco todas las justificaciones sobre el afan de lucro como motor de la sociedad que, hoy en día, es un pilar básico del capitalismo. Fudamentalmente porque me parecen equivocadas, pero también porque proponen un ideal de ser humano intrínsecamente malvado. Lo triste es que esta tradición viene de muy lejos. En filosofía Agustín de Hipona consiguió “ensuciar” a la humanidad desde el mito del pecado original haciendo que su legado oscureciese toda la Edad Media. No hace tanto Freud también hizo mucho daño en este aspecto. De su propuesta de hombre malicioso o de su invento del “instinto de muerte” (que no es más que una autojustificación burguesa de la sociedad capitalista en la que vivía) todavía no ha conseguido dembarazarse del todo la psicología actual.

      Está muy bien tu blog. Me alegro que te hayas animado a hacerlo.

      Saludos

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